
Creí en un solo amanecer;
creí que fuiste tú ese amanecer,
que podríamos despertar de la noche
y unirnos a él,
con sus rayos de luz solar,
con brillos en nuestros ojos,
mirándonos sin cesar…
Ya no creo en amaneceres
con sol radiante y alegre;
ya no creo en uniones,
ni latidos con sentido o sin él…
La felicidad solo son destellos de luz
en medio de la inmensa oscuridad.
Pensé:
¿Dónde está ese amanecer
que desapareció ante mis ojos?
Ahora sé que no hubo ninguno,
y si lo hay,
aún está por descubrir…
Solo sé que la desilusión ha podido
cerrar o abrir mis ojos a su antojo,
que mi corazón ya no es el mismo,
“ya no ama ni deja amar”
Vacío,
No tengo corazón
Está ausente
Dolorido
Es triste,
saber que nunca va ha haber más amaneceres…
Porque quiero quedarme en la noche

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